Esta Sección de Relatos está orientada a todos los amantes de la Literatura, en general, y para los del Relato breve, el Cuento y la Poesía en particular.

Dentro de las actividades que desarrollamos en cada convocatoria de nuestros Cafés Literarios, un lugar muy destacado lo ocupa la lectura, por parte de sus autores, de siete Relatos seleccionados de entre todos los que recibimos.

Dichos Relatos son editados y publicados gracias a la colaboración de nuestros patrocinadores, en unos Cuadernillos en papel que se reparten entre los asistentes a cada uno de los Cafés, para que se pueda disfrutar de su lectura en cualquier momento.

Lo que para nosotros supone unas pequeñas "joyas", os las presentamos al principio de esta Sección reunidas por su correspondiente fecha de convocatoria.

Además, aquí podéis encontrar una selección de algunos de los Relatos que nos han ido llegando y que consideramos que deberían tener su espacio en esta Web.

Esperamos que disfrutéis con todos ellos.



  • Volar - Monserrat Gutiérrez Arteche

    Fueron pasando por delante de él para darle el pésame, unos le estrechaban la mano, otros le daban dos besos, los más allegados le daban un abrazo que por unos instantes quedaba detenido en el tiempo, un tiempo que a Juan se le hacía interminable ...


  • El Amor de mi Vida - El Lobo Viejo

    Llegaba cada día y se sentaba en el mismo sitio de siempre y muy amablemente pedía un café con hielo. Por Dios con el frío que hacía, si iba tapada hasta los pies. Vestía un poco extravagante para mi manera de ver la ropa en una mujer, quizá podría ser por mi edad o que me estaba quedando anticuado, pero aquella muchacha cada día me llamaba más la atención ...


  • La Musa Impasible - Nahir Subelzú

    El frío atenazaba sus dedos. Cada tanto, tenía que dejar de tocar para calentarse las manos frotándoselas fuertemente y metiéndolas un rato en los bolsillos. Entonces, observaba el ir y venir de los viandantes que apenas reparaban en su presencia. Sucio, sin afeitar y con la melena grasienta, prefería no mirar el reflejo que le devolvía el escaparate de la calle de enfrente ...


  • Monte de Eucaliptus - Nahir Subelzú

    De niña contemplaba fascinada y curiosa las raíces añejas, retorcidas, informes, aferrándose a la orilla del barranco gastado como manos gigantes atenazando el tiempo. Y entre las hojas secas, castañas, quejumbrosas, fui duende y pajarito, fui lombriz y chicharra, fui hongo junto al tronco áspero y agrietado, y nido de gorrión en la altura infinita de los brazos inmensos que elevaban al cielo tus árboles antiguos en un rezo sin pausas ...


  • Periplo a Nevermore - Armando Gallego García

    Bienvenido al desguace. Entrega todo tu oro al viejo desdentado y pasa, si es tu turno. Pasa y visita el hierro usado por los trenes, el óxido de alambres de la primera guerra ...


  • Quien No Me Conozca Que Me Compre - María Luisa Olías

    ¡Hola! Soy un bebé de dos años y estoy pasando una infancia de lo más divertida. Mi mamá dice que en la infancia es donde se forma el carácter y se define la personalidad o algo parecido, no estoy muy seguro ...


  • Ansia - Ángel Medina

    ... y no era la primera vez que sus ojos se fijaban en un cuerpo pequeño, rosado y gracioso como aquel. Sabía que no le pertenecía, pero aún así siguió perpetrando su plan y bruscamente se hizo con ella. Él no quería, pero el deseo pudo más ...


  • Butterfly - Nahir Subelzú

    Cuando conoció a Joaquín, Lina sintió que su mundo, de repente, recobraba el sentido. La felicidad fue mutua, desbordante e inexplicable y les llevó al altar en apenas unos meses. Se reían juntos hasta provocar la envidia, sana o no, de quienes les conocían ...


  • Ni Tu Aliento Ni Tus Caderas - Hale Sastre

    Ahora que me sofocan los bailes Y me asfixia Valencia Me acuerdo de tu pelo al aire Y mis manos en tus caderas Las que ahora danzarán con elocuencia Siguiendo un ritmo cadencioso Haciendo de la frívolo algo hermoso ...


  • Aprendizaje - Gabriela Palacios Olavarría

    Tuve que andar muchos cielos y reinventarme horizontes. Tuve que volver a esperar sola las mañanas. Tuve que sentir el dolor implacable del frio de tu ausencia. Tuve que aprender a beberme las lágrimas y alimentarme de los vacíos que llenan la casa ...


  • El Tiempo Muerto - Cristina Sánchez Sotelo

    Adornaba a sus ojos una mirada triste. Sus ojos castaños, su tez morena y su sonrisa semirrígida completaban una belleza que causaba dolor el contemplarla. Su cabello corto, despeinado, no por el abandono, sino por la dificultad de domar ensortijadas matas de pelo. Rondaba la edad de cuarenta años, de los que gran parte de ellos vivió sola, que no en soledad ...


  • El Casco Azul - Nahir Subelzú

    No está preparado para aquello. Nunca estará preparado. Es imposible que un padre lo esté alguna vez, y quién diga lo contrario, miente ... miente como un perro. El temido momento ha llegado y mientras se dispone a salir, demora la despedida haciendo inútiles preparativos y reordenando las cosas en su cabeza una y otra vez ...


  • Yo No Soy De Este Mundo - Olaya Mac-Clure

    Aunque piso esta tierra es pura casualidad o más bien, porque la fuerza de gravedad empuja mis pies a ella. Es por eso que me preocupa cuando diviso hombres y mujeres que viven en condiciones deprimentes junto a una estirpe social empobrecida que calla por dolor y timidez abrupta ...


  • Para Mi Abuelo - Sebastián Cáceres Órdenes

    Nativo de la tierra prohibida, donde el arte y la belleza rigen al ser humano, amante de la flora. Dice lo que nadie se atreve a decir, por sus manos han pasado historias oníricas y por su mente inagotable, muchas más esperan salir ...


  • Esta Es La Historia De Mi Vida - Bitty

    Nací en una clínica privada el 24 de Febrero de 1938. Hija primeriza del matrimonio de Isolina Valloire y de Adolfo Arias Sanz, divorciado y con dos hijos de 12 y 14 años quienes hasta sus muertes fueron mis hermanos. Isolina era maestra primaria y Adolfo contador de dos grandes empresas ...


  • El Poeta y los Niños - Sergio Galaz Naranjo

    Un grillo, mensajeros de sinfónicos mundos, canta desde el pecho de la noche. Le acompañan las sonoras guitarras del agua. Contagiadas por las notas musicales, las luciérnagas bailan como flotantes farolillos ...







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